El poemario Péndulo del retorno alude un tránsito a través de la memoria y el imaginario del poeta que ha esperado algunos años para revelarse y compartir su palabra. El texto soporta ese vaivén, a veces terrible, de concienciar el éxodo, el desarraigo, la diáspora que se aferra a lo confesional y el corazón que a fin de cuentas redescubre la patria desde otra geografía. En este péndulo u oscilación nos lleva al retorno de una natal vivencia y constancia de que la poesía, para el poeta Carlos Pachecho, es algo más que la confesión de un yo lírico asentado que se apropia de una tradición poética como la nicaragüense posisionada, por mérito propio, de una singular manera de escriturar la patria, el paisaje, la modernidad. Este poeta nos entrega un mundo que se resiste a ceder al designio del caos y el pesimismo.
El poeta Pachecho, en su daguerrotipo poético, ausculta la tradición, el signo y símbolo de un espacio propicio para el regocijo, para respirar el paisaje, deletrear los tránsitos de la memoria, “Un sendero sube hacia el volcán Santiago,/ bordea sus precipicios/ y paredes como cortados/ por la mano de Dios.” Pero el poeta no se queda ahí sino ausculta, elucubra, redescubre “El enigma nos envuelve cuando descubrimos que/ todo está en movimiento,/ somos una idea, un acto, presencia fugaz y ausencia.” Por eso el título del poemario; en el descubrimiento evolucionamos, la permanecia cambia, de lo ideado se pasa al acto y de éste transitamos a la conciencia de lo fugaz y la nostalgia.
Por otra parte, nos expresa su condición de inmigrante en esta patria costarricense, esta geografía que prolonga el hogar y la permanencia: “El inmigrante evoca la culpa/ como una flor que desborda la esperanza.” Pero su destino está en el péndulo y el retorno poético, vivo, lúdico y mundializado de nuestra época.
Sin duda, este poemario resulta vivificador, interesante, no por lo experimental y especulativo del oficio al retorcer la expresión verbal, sino porque hay verdad, inocencia, patrimonio y conciencia de que el estar fuera de lo que se era, el estar en el ahora de lo que estaba documenta la voz clara y firme de un poeta que con el verso directo, el tono sosegado, con el apoyo de imágenes comedidas nos van dando la pista de un universo poético que oscila entre la poesía que perdura y el hombre que oficia, aunque nos sugiera la idea de un espacio tardío por el natalicio del poeta; pero quién ha demostrado que la poesía se mide por la cronometría biográfica, sino más bien es la calidad y entereza de que las cosas se pensaron y fueron bien dichas.